Entrevista
a Michel Odent
Michel
Odent, prestigioso ginecólogo francés, pionero en la promoción del parto
fisiológico y precursor hace tres décadas de las bañeras de dilatación, ha
hablado con Ser Padres sobre la importancia de lograr partos menos
medicalizados y mucho más naturales, o como él los llama, más cercanos a los de
todos los demás mamíferos, más “mamiferizados”.
R: El amor ya no es tema exclusivo de poetas, filósofos o novelistas. Hoy
lo estudian científicos de muy diversas disciplinas y han llegado a una
conclusión: la importancia que tiene todo lo que sucede en el inicio de la vida
para desarrollar la capacidad de amar. Es fundamental no perturbar demasiado el parto para
que madre e hijo puedan
desarrollar ese amor.
R: Más que humanizar, yo hablaría de “mamiferizar”. Para que un parto sea
fácil, hay que redescubrir las necesidades básicas que compartimos con todos
los mamíferos. Y todas las hembras, para segregar oxitocina,
esa hormona del
amor que hasta hace poco se necesitaba liberar para poder dar a luz,
necesitan sentirse seguras y que su nivel de adrenalina sea muy bajo. En la
selva, si una hembra está a punto de dar a luz y se da cuenta de que tiene un
depredador cerca, segregará adrenalina para poder defenderse y retrasará el
parto para cuando se sienta más segura. Los mamíferos necesitan sentirse
seguros y no observados para dar a luz.
R: No, la epidural es un medicamento que sustituye a las
endorfinas, lo mismo que la oxitocina
sintética sustituye a la natural. Todos estos medicamentos hacen
el papel de las hormonas que las mujeres no pueden segregar porque no se
encuentran en un entorno adecuado. Hoy en día no solo no las pueden liberar las
parturientas que dan a luz por cesárea,
también muchas de las que tienen un parto vaginal,
al usar sustitutos farmacológicos de estas hormonas del amor. El problema es
que estos sustitutos no producen efectos sobre el comportamiento y alteran el
curso natural del nacimiento, un momento crítico en el proceso del desarrollo de
la capacidad de amar.
R: Después de llevar más de medio siglo participando en nacimientos, puedo
resumir mi aprendizaje en pocas palabras: un parto será más fácil y rápido
cuanto más sola esté la mujer. Solo necesita una comadrona que
tenga experiencia y una actitud maternal y que se mantenga en silencio. Es el
mejor entorno para liberar la oxitocina, que es una hormona tímida y no aparece
si hay muchos espectadores.

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